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1449 – Ampolla de la hoja del roble   Arrow divider image - marks separation between nested pages that are listed as breadcrumbs.

Oak leaf blisterLa ampolla de la hoja del roble es causada por el hongo Taphrina caerulescens. Los robles de los subgéneros rojo y negro son los más susceptibles a esta enfermedad foliar, aunque en realidad todas las especies pueden ser afectadas. El roble blanco es raramente infectado, aún durante los años con primaveras frescas y húmedas.

Oak leaf blisterLos síntomas aparecen temprano en el verano con unas áreas resaltadas amarillentas y circulares, como ampollas que van desde los 2 mm hasta los 13 mm de diámetro. Las ampollas se encuentran diseminadas sobre el área superior de la hoja con una correspondiente depresión gris en el revés de la hoja. Pasan de ser amarillas a un café rojizo con márgenes de un amarillo pálido para luego pasar a un café descolorido con el tiempo. Es posible que varias ampollas emerjan y causen que las hojas se encrespen. Esta enfermedad también puede causar que los robles pierdan sus hojas prematuramente temprano en el otoño. Los hongos sobreviven en las escamas de los botones y entre los espacios de la corteza.

Las ampollas se forman cuando las células son estimuladas para su crecimiento, mientras que las células contiguas sin infección continúan rígidas. Las hojas que se expanden no son susceptibles a la infección. Las ampollas son usualmente de menos de 2,5 centímetros de diámetro, y el envés de la hoja es gris cuando los hongos empieza a desarrollarse en el tejido foliar. Esta enfermedad pudiera pasar desapercibida hasta que un gran número de hojas ya están infectadas o empiecen a caerse.

La ampolla de la hoja se favorece con las condiciones templadas y húmedas durante la etapa temprana del crecimiento de las hojas, y puede resultar, hacia mediados del verano, en la caída de entre el 50 y 85 por ciento de las hojas de los árboles infectados. La caída de las hojas puede reducir el crecimiento y, si se repite por años, puede debilitar los árboles y dejarlo más susceptible a los ataques de otros organismos.

El control quémico de la ampolla de la hoja es, usualmente, no necesario e injustificable económicamente. El hongo no dañará el vigor del árbol a lo largo de su vida. Pero, la enfermedad puede ser antiestática y causar mucha angustia a los dueños de casas. En tales casos, particularmente con árboles de valor, sí seráa factible tratarlos con fungicidas, los cuales deben ser aplicados como rocío inactivo para ser efectivos. Los fungicidas no son efectivos después que las hojas han empezado a desarrollarse porque la infección ya ha ocurrido. El mantener propiamente saludables los árboles, por medio del riego adecuado, poda y el control de los insectos, reduce los efectos de esta enfermedad.